La leña ha sido siempre un bien
abundante en Biar, como dejaron constancia aquellos que escribieron sobre el
pueblo en tiempos antiguos. Un bien además preciado por los usos
que antiguamente se le daban: para la construcción, fabricación de
carbón, hornos de pan, caleras y para el uso doméstico en cocinas y chimeneas.
Desde que las sociedades mercantiles están reguladas se distinguen dos tipos de socios: el capitalista y el socio-trabajador o industrial. El primero es el que pone el dinero y el segundo contribuye con su trabajo.
Existe en Biar una calle llamada Dels Castellans por la que discurría parte del camino carretero del mismo nombre, que era utilizado por los viajeros procedentes del del Señorío de Villena y de otros rincones del Reino de Castilla, como vía de entrada al Reino de Valencia, y su uso se prolongó hasta principios del siglo XX.
La existencia de infinidad de barrancos en nuestras montañas, cuyo proceso de formación está directamente relacionado con la formación de las propias montañas, ha dado lugar con el tiempo a dos grandes ramblas de Biar: la dels Molins (la de mayor recorrido) y la dels Capellans.
Cuando mi padre tuvo que irse de la Fonsanta durante la Guerra Civil, alquilamos una casa en la Calle Carriles (Carrer dels Carrills), en el actual número 27, lugar en el que pasé mi infancia desde los 7 a los 10 años.