viernes, 16 de octubre de 2015

Temps de codonys


Oleo pintado por mi mujer, Ángeles Colomina.


Temps de codonys, o lo que es lo mismo, tiempo de membrillos. Como todos los años ha llegado el momento del membrillo. Únicamente tenemos un pequeño árbol pero generoso, ya que todos los años se llenan las ramas con sus frutos hasta doblarlas. El aire puro de la sierra le sienta bien ya que crece a las faldas de la Penya Tallà.



De este fruto, de sabor áspero, se obtiene el dulce de membrillo o codonyat, pero además, por el aroma dulzón que desprende, era utilizado en tiempos de mis padres para perfumar la ropa de los armarios. Dependiendo del grado de madurez del fruto podía aguantar hasta dos meses.

En mi casa mi mujer ha sido la encargada siempre de prepararlo hasta que decidió pasar el testigo a dos de mis hijas.

Aunque los problemas de azúcar ya no nos dejan disfrutarlo como antes, es una buena manera de agasajar a los amigos compartiendo este apreciado dulce. 

Para todas aquellas personas que quieran animarse a prepararlo por ellas mismas, dejo en el blog las recetas que me han pasado cada una de ellas, ya que utilizan distintas maneras de elaborarlo: 

  • Mi mujer con la olla a presión, tal y como le enseñaron los padres del Monasterio de la Valvanera (La Rioja), con los que tenemos un vínculo especial y que algún día contaré en algún rincón de este blog.
  • Mi hija María Ángeles, con la thermomix.
  • Mi hija Juani, al estilo tradicional.
Tres maneras de llegar a un mismo resultado, que como se puede ver, no tiene porque estar reñido con la modernidad.

Receta con olla a presión


Se lavan los membrillos y se trocean sacando los huesos. 


En la olla a presión se ponen unos cuatro dedos de agua y se introducen los trozos. Durante unos 10 minutos se pone a fuego medio.


Abrimos la olla y dejamos que enfríe. Se pesa la carne del membrillo y se pone la misma cantidad de azúcar (o un poco menos si se quiere menos dulce). Se le añade el jugo de un limón. Se pasa todo por la batidora y se vuelve a meter en la olla. 




Lo mantenemos 10 minutos más a fuego medio y cuando abrimos la olla, ya está listo. Únicamente queda emplatar.


Receta con la thermomix




Se lavan los membrillos y se trocean, sacando los huesos. Lo trituramos haciendo tandas de un medio kilo cada vez como máximo.

 


 Mezclamos toda la masa triturada con el azúcar= la mitad de azúcar que lo que pese la masa. Trituramos también un limón sin piel, que añadimos a lo anterior.



Se introduce la mezlca en la thermomix y se le ponen aproximadamente 40 minutos. Cuando finaliza lo podemos guardar en tarros de cristal o en tuppers de plástico. En este último caso conviene mantenerlos en el frigorífico hasta su uso o incluso congelarlo.





Receta tradicional


Se lavan los membrillos y se escaldan en agua hirviendo hasta que reblandezcan un poco. 


Cuando se enfrían se parten por la mitad para deshuesarlos. Si se quiere hacer jalea de membrillo, además del dulce, podemos quitar parte de las pieles que se reservarán junto con los huesos y el agua del escaldado.

 


Se tritura la carne del membrillo y se pesa. Se le añade unos 700 gr de azúcar por cada kilo de carne y además, el zumo de un limón.



Se tritura todo junto hasta que quede homogénea la mezcla para evitar que los grumos de azúcar caramelicen al fuego.

Se introduce en algún tipo de cacerola que tenga la base redondeada, para poder remover la mezcla fácilmente. Se pone al fuego. Al principio fuerte (en una cocina de inducción de 9 posiciones, poner al 8) pero removiendo de tanto en tanto con una cuchara de madera.



Cuando empiece a hacer burbujas, bajar a la posición 6 y mantener aquí. Hay que tener mucho cuidado con las salpicaduras ya que pueden provocar quemaduras grandes en la piel. Es aconsejable utilizar alguna cuchara de madera de mango largo.

Sin dejar de remover, se deja que la mezcla vaya perdiendo agua. Cuando el membrillo está listo se nota porque la cuchar deja surco que cuesta deshacer y la masa cuesta más de mover.




Una vez está, se introduce en tuppers. Conviene dejarlo algunos días destapado y fuera del frigorífico para que se airee, pierda humedad y endurezca. Con un trapo limpio o servilleta de papel, se va secando la humedad que exuda por la superficie. Una vez se tapa el envase, hay que guardarlo en frigorífico.






Jalea de membrillo


Esta receta, aunque tradicionalmente no se ha hecho en la familia, es una manera de aprovechar los restos de huesos y pieles. La jalea que se obtiene sirve de acompañamiento a los yogures, el queso fresco, la tarta de queso y a cualquier cosa que se nos ocurra. La hacemos con dos variantes, aromatizada con canela o con vainilla, las dos bien ricas.



Una vez envasada al vacío y esterilizada, puede conservarse durante años.

La receta es prestada de este blog, de donde hace ya unos cuantos años la hicimos nuestra y a la que remitimos:

http://www.recetasdemama.es/2010/11/jalea-de-membrillo/